jueves, 8 de marzo de 2012

Being There


Mr. Chance, el protagonista de esta película, es un hombre mayor que jamás ha salido de la casa donde ha pasado toda su vida cuidando un jardín y mirando la televisión. Llega un momento en el que tiene que abandonar su vida para experimentar “el mundo real”, algunas de las cosas que ya había visto en la tele y otras de las que no tenía idea, es ahí donde vemos que Chance es en realidad un tipo “de buenas”, pues va a dar a la casa de un adinerado hombre moribundo: Mr. Rand, quien pone toda su confianza en él y gracias a esta golpe de suerte Chance, se queda con su mujer y de paso la mansión, los coches, el dinero y la fama en el mundo político- la cual se la dan las personas que mal interpretan sus palabras.

Desde el momento en el que este jardinero comienza a andar la ciudad, descubre las cosas pero no las admira con maravilla, a él nada le sorprende ya que supone conocer todo gracias a su amado televisor, Chance está seguro de que el mundo es el que está en la pantalla, lo que su vista percibe; No procesa la información que le muestra la televisión; se queda con el mundo que le presentan y resuelve todo de manera sencilla, superficial, guardando el límite que el medio audiovisual ha establecido. Por ejemplo, entiende la muerte, entiende que una herida se debe curar, que si un jardín no se cuida se daña, que si tiene hambre debe comer, que si le piden un favor él lo hace, pero no sabe que más allá de esas cosas tan básicas  hay un mundo que depende del dinero; que el hombre es egoísta e interesado; que hay desconfianza, que los jóvenes que andan en las calles no son parecidos a los que muestran las propagandas.  
      
Este tipo es una persona pasiva, amable y siempre a la espera de que alguien lo guie, su manera de expresarse es elegante, como si los canales de la televisión estuviesen programados para hacer de este analfabeta un honorable caballero. Su ignorancia es la que paradójicamente hace de él ante los demás un filósofo, poliglota, ex agente del F.B.I e íntimo amigo del presidente. Su personalidad tan singular es inaceptable para quienes lo rodean, no creen que puede existir un hombre tan atrasado, así que no se dan cuenta que Chance es un simple jardinero.

Este personaje percibe el mundo como ese ente que vive para él; si tiene hambre, le dice a una señora en la calle que por favor le dé el almuerzo, como si fuera su deber, o en la mansión de Mr. Rand, desde el momento en que llegó, no se quiere ir porque él solo sabe que una casa es un lugar para comer, dormir, cuidar el jardín y por supuesto, deleitarse con la televisión; él no se da cuenta de que eso representa gastos, que Mr. Rand no tiene la obligación de encargarse de él, así que decide quedarse en la casa así al dueño le guste o no. Al final de la película, Chance está caminando por el bosque y como buen jardinero, en su trayecto arregla lo que no ve bien, recoge las ramas secas, acomoda las que están en buen estado, camina sobre el agua del lago para cuadrar una rama. Es lo que hace en toda la película, lograr lo que ante las personas es sorprendente. Chance camina sobre el lago porque él no sabe qué es un lago, no sabe qué peligros tiene, es más, no sabe que existe el peligro, él simplemente quiere recoger una rama y lo hace.

Más allá de la historia del jardinero, hay que encontrar la relación que tiene esta película con nuestra realidad, pues muchos reímos con las idioteces que nos muestra la cinta, pero no captamos la crítica que se hace del televisor como instructor de vida. Me ha pasado que voy a salir con alguna chica que tiene un hijo, y cuando le pregunto por el niño, responde: ¡Ah no! Él se quedó viendo televisión. Entonces el televisor es niñero. Pero también es asesor de imagen; le pregunté a una compañera del colegio que mantenía con una estrellita en su frente que por qué la usaba, me dijo: ¡es que es divina!, la usa Mía. Mía era la protagonista de una serie de televisión mexicana que hacía el papel más estúpido en el elenco. Y también es mediador de conflictos; Una cercana señora estaba peleando con su hijo de 49 años porque él salía con una muchacha que a la nombrada mujer le daba “mala espina” y con una seguridad que normalmente no tiene alguien con un problema le dijo: Mañana nos sentamos a ver a la doctora que ella habla bonito. La “doctora” es una sexóloga y psicóloga que tiene un programa de solución de conflictos.

Being there nos muestra cómo Chance el jardinero, como muchos es un discípulo de la televisión. Para nosotros los espectadores, es absurdo que una cosa de estas suceda, pero el personaje que está ante nosotros no sabe que existe lo absurdo y lo lógico porque los canales de T.V no se lo han mostrado. Si él quiere conocer al presidente, lo conoce y ya, ¿cuál es el problema? Chance no usa su imaginación porque no sabe que la tiene, no tiene conciencia para discernir lo posible y lo imposible que el hombre se ha impuesto en la vida, él con la experiencia de la televisión siguió ese modelo fijo del mundo, que le mostró su cajita mágica, es un espectador que está atado a este medio audiovisual y no usa su razón para pensar un mundo más allá de la pantalla.
         

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