Mr. Chance, el protagonista de esta película, es un
hombre mayor que jamás ha salido de la casa donde ha pasado toda su vida
cuidando un jardín y mirando la televisión. Llega un momento en el que tiene
que abandonar su vida para experimentar “el mundo real”, algunas de las cosas
que ya había visto en la tele y otras de las que no tenía idea, es ahí donde
vemos que Chance es en realidad un tipo “de buenas”, pues va a dar a la casa de
un adinerado hombre moribundo: Mr. Rand, quien pone toda su confianza en él y
gracias a esta golpe de suerte Chance, se queda con su mujer y de paso la mansión,
los coches, el dinero y la fama en el mundo político- la cual se la dan las
personas que mal interpretan sus palabras.
Desde el momento en el que este jardinero comienza
a andar la ciudad, descubre las cosas pero no las admira con maravilla, a él
nada le sorprende ya que supone conocer todo gracias a su amado televisor, Chance
está seguro de que el mundo es el que está en la pantalla, lo que su vista
percibe; No procesa la información que le muestra
la televisión; se queda con el mundo que le presentan y resuelve todo de manera
sencilla, superficial, guardando el límite que el medio audiovisual ha
establecido. Por ejemplo, entiende la
muerte, entiende que una herida se debe curar, que si un jardín no se cuida se
daña, que si tiene hambre debe comer, que si le piden un favor él lo hace, pero
no sabe que más allá de esas cosas tan básicas
hay un mundo que depende del dinero; que el
hombre es egoísta e interesado; que hay desconfianza, que los jóvenes que andan
en las calles no son parecidos a los que muestran las propagandas.
Este tipo es una persona pasiva, amable y siempre a
la espera de que alguien lo guie, su manera de expresarse es elegante, como si
los canales de la televisión estuviesen programados para hacer de este
analfabeta un honorable caballero. Su ignorancia es la que paradójicamente hace
de él ante los demás un filósofo, poliglota, ex agente del F.B.I e íntimo amigo
del presidente. Su personalidad tan singular es inaceptable para quienes lo
rodean, no creen que puede existir un hombre tan atrasado, así que no se dan
cuenta que Chance es un simple jardinero.
Este personaje percibe el mundo como ese ente que
vive para él; si tiene hambre, le dice a una señora en la calle que por favor
le dé el almuerzo, como si fuera su deber, o en la mansión de Mr. Rand, desde
el momento en que llegó, no se quiere ir porque él solo sabe que una casa es un
lugar para comer, dormir, cuidar el jardín y por supuesto, deleitarse con la
televisión; él no se da cuenta de que eso representa gastos, que Mr. Rand no
tiene la obligación de encargarse de él, así que decide quedarse en la casa así
al dueño le guste o no. Al final de la película, Chance está caminando por el
bosque y como buen jardinero, en su trayecto arregla lo que no ve bien, recoge
las ramas secas, acomoda las que están en buen estado, camina sobre el agua del
lago para cuadrar una rama. Es lo que hace en toda la película, lograr lo que
ante las personas es sorprendente. Chance camina sobre el lago porque él no
sabe qué es un lago, no sabe qué peligros tiene, es más, no sabe que existe el
peligro, él simplemente quiere recoger una rama y lo hace.
Más allá de la historia del jardinero, hay que
encontrar la relación que tiene esta película con nuestra realidad, pues muchos
reímos con las idioteces que nos muestra la cinta, pero no captamos la crítica
que se hace del televisor como instructor de vida. Me ha pasado que voy a salir
con alguna chica que tiene un hijo, y cuando le pregunto por el niño, responde:
¡Ah no! Él se quedó viendo televisión. Entonces el televisor es niñero. Pero también
es asesor de imagen; le pregunté a una compañera del colegio que mantenía con
una estrellita en su frente que por qué la usaba, me dijo: ¡es que es divina!,
la usa Mía. Mía era la protagonista de una serie de televisión mexicana que
hacía el papel más estúpido en el elenco. Y también es mediador de conflictos;
Una cercana señora estaba peleando con su hijo de 49 años porque él salía con
una muchacha que a la nombrada mujer le daba “mala espina” y con una seguridad
que normalmente no tiene alguien con un problema le dijo: Mañana nos sentamos a
ver a la doctora que ella habla bonito. La “doctora” es una sexóloga y
psicóloga que tiene un programa de solución de conflictos.
Being there nos muestra cómo Chance el jardinero, como
muchos es un discípulo de la televisión. Para nosotros los espectadores, es absurdo que
una cosa de estas suceda, pero el personaje que está ante nosotros no sabe que
existe lo absurdo y lo lógico porque los canales de T.V no se lo han mostrado. Si él quiere conocer al presidente, lo conoce y
ya, ¿cuál es el problema? Chance no usa su imaginación porque no sabe que la
tiene, no tiene conciencia para discernir lo posible y lo imposible que el
hombre se ha impuesto en la vida, él con la experiencia de la televisión siguió
ese modelo fijo del mundo, que le mostró su cajita mágica, es un espectador que
está atado a este medio audiovisual y no usa su razón para pensar un mundo más
allá de la pantalla.